Metaverso como momento
Claudio Araya
19 de abril de 2023

En el último Congreso Futuro desarrollado en Chile en el verano del año 2023, asombrados pudimos ver y escuchar una entrevista al célebre y por momentos incomprendido naturalista inglés Charles Darwin (1809–1882). Detrás de esa entrevista se asoma un concepto que va cobrando presencia en distintos campos de actividad humana: el metaverso. Más allá de las escurridizas definiciones que podamos encontrar, lo cierto es que este concepto va ligado a la realidad virtual, a la realidad aumentada y a la interfaz cerebro-computador. Se insinúa como algo pavoroso para muchas personas, especialmente para quienes recordamos el conmovedor capítulo de la serie Black Mirror (Be right back) en que una joven mujer viuda interactúa con su fallecido novio, incluso en formato de androide desde los registros de datos dejados por él en redes sociales y correos electrónicos.
En general, el concepto de metaverso es concebido como producto o servicio, como lugar y como momento. Esta última dimensión, probablemente sea la más sensible desde el punto de vista humano, por cuanto es un punto en el tiempo en el cual se revela el conflicto entre la vida digital y la vida física.
Ese conflicto se observa sobre todo en las generaciones de nativos digitales. Pero sin duda, se ha extendido a buena parte del público. Los dispositivos tecnológicos y su potencial de contacto a la distancia han ido validando la intermediación de las pantallas en las interacciones entre humanos. Encadenados a los teléfonos inteligentes sentimos la cercanía de los otros, aunque basada en la ausencia física. Y ese vacío físico tiene notables repercusiones en el apego, el compromiso, el amor y los afectos. Quizás, y sin el propósito de alarmar, las vidas de las nuevas generaciones humanas inmersas en la vida digital resignifican el contacto físico, el abrazo, el beso, las caricias, por una parte; y, por otra, validan la experiencia en la vida digital como La Experiencia, olvidando que son las cosas del mundo real las que amparan y otorgan sentido a nuestra existencia, al perfilar los espacios que habitamos y estabilizar la vida.
En definitiva, el metaverso concebido como momento nos interroga respecto al impacto en la humanidad y la vida social y actualiza la necesidad de adiestramiento en la duda y el escepticismo, frente a lo que por momentos es un desbordado entusiasmo con los nuevos desarrollos tecnológicos. Hace unos años, en una encuesta twittera, alguien preguntaba acerca de qué aspecto, objeto, conducta, etc. no podíamos perder bajo ninguna circunstancia. La respuesta prominente fue categórica: no dejar de saludarnos de beso.
Metaverso como momento was originally published in Openagents on Medium, where people are continuing the conversation by highlighting and responding to this story.